Editorial de la Doctora Anne-Emmanuelle Ambresin, Unidad Multidisciplinar de la Salud de los Adolescentes (UMSAD), CHUV, Suiza
Ella es joven, tiene 15 años y tiene la vida por delante pero es pobre, huérfana y es natural de Somalia. Ha atravesado África y una parte de Europa para llegar a la frontera suiza. ¿Por qué tantos esfuerzos? Para escapar de un matrimonio forzado o de la escisión. Son varias decenas, como ella, los menores no acompañados por un representante legal que llegan a la frontera suiza cada año. A menudo han perdido a uno o los dos padres o si no, han escapado a causa de las amenazas, o por razones de su convicción política, religiosa o simplemente a causa de ajustes de cuentas locales. ¿Qué es lo que han hecho para nacer en el lado equivocado de la barrera? Nada, este es su drama, no lo han elegido. Ellos sin embargo han elegido no resignarse y esa es su gran fuerza: la resiliencia.
El placer, la riqueza no son el motor de estos desarraigos. No, el sufrimiento es verdaderamente el motor principal y común a todos estos MNA. Están destrozados entre esta pulsión de vida que les empuja a partir de su país y la pérdida de seres queridos, de su país querido. ¿Por qué se van? con la esperanza de encontrar un refugio donde ellos serían respetados, donde ellos tendrían sus derechos. En el fondo, tienen las mismas aspiraciones que cualquier otro, ser alguien, aprender un oficio, tener una familia y poder trabajar.
¿Qué respuesta da Suiza a estos jóvenes valientes que emigran para tener el derecho de continuar a existir? Una respuesta paradójica: entre esperanza y cierre. En algunos cantones como por ejemplo en el cantón de Vaud que es la fuente de inspiración de esta editorial, estos jóvenes son acogidos como a los menores (residencia MNA, educadores, formación profesional) aunque las autoridades administrativas los consideran como migrantes antes de ser considerados como menores y les niegan a menudo el estatuto de refugiado. Se encuentran entonces ante una gran vulnerabilidad, condenados a la clandestinidad o a la expulsión. Hay que tener en cuenta que el cantón de Vaud es reputado por ser uno de los más clementes en materia de política de asilo, lo que no es nada alentador en cuanto a la situación global en Suiza.
Para los cuidadores, el rencuentro humano es conmovedor. El vínculo de confianza se teje suavemente a lo largo de las consultas. El cuidador está en tensión permanente entre el interés superior del niño y la política migratoria de la Confederación y de los cantones. A menudo se encuentra impotente frente al impacto de las decisiones administrativas sobre la salud mental y física de las MNA. El rechazo del permiso lleva consigo a menudo un estado depresivo agudo, un estado de ansiedad importante con problemas para conciliar el sueño asociado al riesgo del consumo de substancias. ¿Quién se encargará de sensibilizar a las autoridades de las repercusiones de sus decisiones sobre la salud de los MNA?
Ofrecer a estos jóvenes la posibilidad de formarse, de adquirir un oficio constituiría una buena respuesta para intentar disminuir la desigualdad de la que son víctimas a causa de su origen, ya que un proyecto de vida incluye un proyecto profesional, que es principalmente uno de los factores protectores al adolescente.
N.B. El editorial no refleja necesariamente la opinión de la dirección y del equipo de IDE.
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